¿Entrenamos o competimos?

Llevo toda una vida dedicada a la competición. Actualmente compito en el fascinante mundo de las carreras de montaña y las crecientes OCR o carreras de obstáculos. Desde los 3 años hasta los 24 mi deporte fue el Judo y otras luchas como la olímpica, la grecorromana y el sambo. En todas competí a alto nivel. Más reciente también competí en Jiujitsu brasileño y Grappling. Amo la competición, en su estado más puro, en su estado más noble. Vencerme a mí mismo. Buscar la victoria en mis actos. Entender mejor mi cuerpo, mis sensaciones, mis emociones… saber lo que puede resistir, lo que no…

A parte de ellos he practicado y lo hago de forma habitual todo tipo de deportes de aventura (escalada, barranquismo, paracaidismo…)… Son deportes en los que persigo lo mismo, conocerme más, pero con una gran diferencia, en ellos puedo mantener un contacto más íntimo con la naturaleza, y eso me llena. Entender como moverme, como avanzar, hasta dónde puedo llegar en función de la inifinidad de obstáculos que la naturaleza me ofrece. Eso me hace mejorar. Toda una vida dedicada a ese conocimiento de mí mismo, de mi cuerpo y mente con un sólo fin, vivir experiencias de todo tipo y aprender cómo solventar cualquier situación, cualquier imprevisto de una forma natural y tranquila. Mi espíritu competitivo me pedía competir en estos ‘nuevos’ deportes para mí, pero su exigencia técnica a una cierta edad me hacían entender que jamás podría llegar al nivel de conocimiento de estos deportes que me gustaría; que lógicamente se traduciría en un alto rendimiento en la competición pura y dura. Así que conocedor de ello seguía practicándolos para competir conmigo mismo y mejorar en ellos pero sin pretender entrar en la competición pura y dura (pues necesitaba muchos años más de aprendizaje para llegar a esos niveles).

Todo ello me condujo a las carreras de montaña y de forma más reciente a las OCR, donde podía sentir ese íntimo contacto con la naturaleza, conociendo terrenos de todo tipo, y seguir explorando mi cuerpo en todo tipo de situaciones. Y además poder competir a un nivel más alto, pues la exigencia técnica es menos alta y ya partía de un nivel mucho más avanzado al ser un patrón de movimiento más conocido por mí, como es la carrera y la superación de muchos obstáculos, algo que la infinidad de movimientos durante toda mi vida en los deportes de lucha me había enseñado.

A todo este conocimiento de mí desde la conciencia y la exploración durante todos los días de mi vida se le sumó mi formación profesional. Mi espiritu seguía queriendo entender el cuerpo cómo funciona, cómo se expresa, quería tener más teoría, más bases científicas. Y me condujo a la Fisioterapia. Se le sumaron muchos cursos y formaciones posteriores hasta decantarme por la formación más enfocada al deporte. Entender el cuerpo humano cómo se expresa en el alto rendimiento es lo que durante muchos años, y actualmente, me quita el sueño. No hay día que sienta algo nuevo, algo diferente que haga conocerme un poco más y aprender.

Y todo esto me lleva a día de hoy. A ser deportista de élite en el mundo de las OCR y entrenador de todo tipo de personas, pero sobretodo personas que buscan retos y objetivos claramente competitivos. Recientemente he creado el Centro OlllU Racers donde intento enseñar parte de lo que yo he vivido y aprendido a los alumnos para que mejoren en sus propósitos. Y ese es el dilema con el que me encuentro siempre, en mis enseñanzas. Si algo me ha enseñado toda una vida dedicada al deporte y a la competición, pero sobretodo a la exploración de mi mismo, es que sin unos valores y una forma de entender la vida jamás se puede llegar a mejorar de forma personal, y eso se traduce luego en nuestro rendimiento para nuestros objetivos o nuestra competición.

Conocerse a uno mismo para mejorar, para rendir más, para competir mejor requiere de mucho tiempo, de años de conciencia y debería ser la máxima que toda persona debería perseguir en su día a día. La palabra que me viene a la cabeza pues es PACIENCIA. Veo una vida de mucha impaciencia, de querer lograr resultados rápidos. Y ahí viene otro de los grandes problemas… buscar resultados. Pero ¿qué son los resultados? Sólo un largo aprendizaje contigo mismo te hará entender que los resultados no son ni un número, ni una posición en una clasificación, ni mejorar un determinado tiempo… porque pensar en eso sólo lleva a la impaciencia por buscar ese ‘número’. El RESULTADO está dentro de nosotros, en conocernos mejor, en entender cómo funciona mejor nuestro cuerpo, en dominar nuestro físico… y esos números, esa posición en la tabla simplemente será un reflejo de todo eso. El resultado no es una meta… el resultado es ese largo recorrido que te lleva a ella. Pero, ¿porqué queremos resultados ‘numéricos’ tan rápidos?

Creo que tenemos muchas cosas mal planteadas. Lo primero que debemos pensar es en SENTIR nuestro cuerpo cómo se expresa, eso requiere tiempo de mucha conciencia, esa debería ser nuestra auténtica competición para ser mejores. Si entendemos esto empezaremos a trabajar y a mejorar nuestra movilidad del cuerpo, nuestra estabilidad, nuestro control mental… y así, y sólo así, podremos mejorar. Por ejemplo no se trata de ponernos a correr para desconectar, o porque toca o por cumplir un objetivo numérico de volumen e intensidad… cada vez que sales a correr es una gran forma para RECONECTAR contigo mismo, sentir tu pisada, tu corazón, analizar tu zancada, tu cadencia, tu salto… sólo una toma de conciencia de lo que haces te hará mejorar en esa sesión pues te habrás conocido más. Correr porque toca, o hacer cualquier actividad porque toca o por cumplir ese objetivo es una oportunidad perdida de conocimiento además de un momento potencialmente peligroso por realizar gestos con un mal aprendizaje o de una forma antinatural que podrá conducir a la lesión. ¿Por qué parece que para entrenar sólo vale si doy intensidad, si voy al límite, si muero en el intento…? La intensidad no te deja escuchar tu cuerpo, te anula, te bloquea… Controlar la intensidad es muy complicado, y requiere un conocimiento interno extremo y avanzado. Entrenar sólo con intensidad lleva al fracaso absoluto.

¿Estamos entrenando o compitiendo? Cuando entrenas el objetivo es prepararte de la mejor forma posible para soportar el estrés de la competición. En cierto modo cada entrenamiento debería ser competición, yo lo entiendo así porqué en cada entrenamiento pongo todo mi esfuerzo en prepararme de la mejor forma y como he dicho antes para mí, ser competitivo es conocerme mejor. Y cada entrenamiento me brinda una gran oportunidad de conocerme mejor para prepararme mejor. Pero eso no significa ir al límite, sino trabajar muchas sutilezas, muchos aspectos de calidad que sólo una exploración interna y una atenta conciencia corporal me permiten hacerlo. Entender cómo se mueve cada una de mis articulaciones, escuchar qué músculos no funcionan de forma óptima, controlar mi postura y respiración en todo momento, sentir desequilibrios… Pero muchos pretenden entrenar como cuando van a hacer una carrera (competición para la mayoría) donde la intensidad no les permite esa situación de control y de exploración. Y no nos equivoquemos: las lesiones, las sobrecargas no vienen por esas carreras o esas situaciones específicas de competición… pues ese es un procentaje muy bajo del global del entrenamiento. Las auténticas lesiones derivan de pretender competir contínuamente en cualquier sesión física, llámese entrenamiento, partido con amigos, carrera de fin de semana, sesión, wod… Cada vez más caña, más series, más km, más desnivel, más carreras… y nos olvidamos de nosotros, de nuestro cuerpo, de lo que realmente necesita, de cuidarlo. Entrenamos y competimos de cualquier forma, creemos que lo que importa es LO QUE HACES Y NO CÓMO LO HACES… y debería ser lo contrario. Nos olvidamos de tener un buen control neuromuscular de cada movimiento, de tener una correcta aliniación y estabilidad articular, de controlar nuestra postura… y todo parte por no tomar conciencia porque no le hemos dedicado a la vida horas, días y años de exploración interna que nos lleve a escuchar nuestro cuerpo y saber qué necesita.

La competición, entendida como una clasificación, una mejora de marca personal, etc, es muy agresiva para el cuerpo pues conlleva mucho estrés y falta de control. Pero no pasa nada si nos marcamos bien los objetivos porque, como he dicho, no es nuestro principal volumen de trabajo físico. El problema radica en querer entrenar siempre como competimos. Siempre más, siempre más duro, más fuerte. Deberíamos preocuparnos en dedicar muchas de esas horas a preparar al cuerpo de la mejor forma posible para soportar ese estrés. Es incomprensible como por ejemplo hay corredores que deciden “no entrenar la fuerza específica de piernas porque corriendo ya hacen piernas”…, o personas que se preparan para carreras de obstáculos de más de 20 km sin realizar acumulaciones progresivas de km y buena movilidad. O que han sufrido una lesión y les da miedo realizar una sentadilla, o una prensa controlada a un ritmo controlado por si su pie aguantará pero en cambio salen a correr sin más… ¿Esas personas están realmente preparadas para esas pruebas? Rotundamente no. Cada vez más movimientos más acelerados, más descontrolados donde el objetivo es la intensidad por encima de la técnica… Cuidado con entrenar siempre con aceleraciones y desaceleraciones descontroladas pues eso es más lesivo que la propia carga a mover. Trabaja de la mejor forma posible tu condición física de forma segura con ejercicios más básicos, trabaja la calidad del movimiento y la estabilidad, después desarrolla las habilidades técnicas y sólo cuando eso lo domines ves añadiendo intensidad cuando toque… ¡¡pero sobretodo márcate objetivos reales y tenlos claros!! No te pongas a correr para mejorar tu condición física, mejora tu condición física para correr de forma más segura y eficiente.

El resumen es es que por favor, dejad de haceros daño contínuamente, de agreder a vuestro cuerpo, de sólo entrenar con intensidad, de seguir aunque me duela todo… Y empezemos a dedicar mucho más tiempo a escuchar nuestro cuerpo y entenderlo para hacerlo más consciente, más móvil, más estable, más equilibrado… y sólo cuando eso lo controlemos podremos añadirle intensidad cuando toque. Cerrad los ojos a menudo, respira relajado… tu cuerpo te dice tanto… No pretendas competir siempre en toda actividad física, de compararte con otros…a menos que entiendas que la competición es para ti mismo, para mejorar desde esa exploración. No busques ‘resultados’ busca sensaciones. Sé paciente, pues lo bonito del cuerpo humano es encontrarnos con cosas nuevas que nos reten de forma positiva y nos hagan ser mejores. No te frustes o te dé rabia por no lograr algo… siempre será así, siempre habrá algo que te hará buscar nuevas formas para superarlo, y sólo la paciencia te hará encontrar el camino para superarlo y una vez lo logres busca nuevos retos, nuevas situaciones, nuevos movimientos que te hagan, con paciencia, seguir mejorando y aprendiendo. No pretendras ‘malcompetir’ todo el día y pretende ser mejor contigo mismo y con tu alrededor.

Por favor, deja de COMPETIR contínuamente y deja de pensar que un resultado o un número definen una victoria o una derrota. La VICTORIA es lograr conocerte un poco más y evolucionar y adaptarte a nuevas situaciones. Aprovecha cada sesión de entrenamiento para explorar en ti y deja que la competición de élite sea un reflejo de la suma de todas las sesiones de entrenamiento desde la conciencia y el control.

Recuerda no pretendas hacerlo más rápido, más intenso, más fuerte… pretende sólo hacerlo más BONITO, ése es el camino de la excelencia del movimiento, una perfecta combinación entre la fluidez del movimiento, la estabilidad y el control neuromuscular. Muévete de forma más plástica y harmoniosa y verás como empiezas a ir más rápido, ser más fuerte pero sobretodo ser más eficiente. Si logras todo esto entrenarás mejor, competirás mejor, vivirás mejor, tendrás menos dolores y serás más feliz.

Lluís Barbé Llagostera

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