Gladiator + lesión

Carrera: Gladiator Extrem
Lugar: Puerto de Tarragona
Fecha: 14-7-1981
Distancia: 8 kms
Terreno: Urbano, playa y obstáculos
Participación: 200
Posición: 2º de la General
Tiempo: 35’03” (ver clasificación)

en plena carrera sufriendo

en el pódium

Hoy despertaba el día caluroso. En esta ocasión el destino era Tarragona, en el Puerto. Se presentaba la carrera Gladiator Extrem. Se trata de una carrera corta, 8 kms, de terreno muy urbano y con obstáculos de todo tipo.  A pesar de ser una carrera de obstáculos, no pertenece al Circuito Eternal Running. Pero me apetecía mucho hacerla para probarme en una carrera de obstáculos pero en un terreno mucho más urbano del que estoy acostumbrado y con mucho asfalto al que tanto temo. Leí que había mucho tramo de running por la arena de la playa y me seducía.

Para la ocasión montamos un equipo pues se podía puntuar como equipo además de en categoría individual. Íbamos Dani Marín, Javier Puértolas, Olga Estellé y, claro está, yo. ¡Un equipo de lujo! La carrera era a las 10, algo tarde para mi gusto con el calor que hacía, aunque estas sensaciones algo más extremas ya me gustan.

 En la salida, unos 200 corredores. Muchos de ellos bien preparados. Me coloco en primera línea. A las 10 puntual y con un sol y una humedad de justicia empieza la carrera. Al inicio, el tramo es una recta larga de asfalto sin ningún obstáculo para evitar tapones posteriores. Unos saltos por unos muros y entramos en una recta al lado del muelle y varios yates con obstáculos. Por suerte algunos de ellos con agua para refrescarnos. Rápidamente me coloco entre los 3 primeros y voy alcanzando la primera plaza.

Salto unos contenedores, paso entremedio de unos neumáticos, salto otros contenedores, sorteo una ‘telaraña’… todos bien pegados y subo unos troncos. Después de los troncos subo por una red hasta un gran contenedor y al bajar cometo un error. Bajo de cara por la red en vez de bajar de espaldas. Es un error que no debería cometer. Lamentablemente coloco un pie entremedio de la red y un corredor sin querer me empuja. La suma de ambas cosas me provoca una seca y rápida torcedura de mi tobillo izquierdo… mi maltrecho tobillo de hace más de 1 año, que precisamente ahora en los últimos 2 meses, había logrado sentirlo igual de bien que la lesión pasada. Fatal. No me caigo y sigo.

Me duele pero como otras torceduras pienso que se me pasará y que no es más que una pequeña recaída; me fastidia pues lucho día a día, entreno duro pero sobretodo evitando torcer ese tobillo, porque sé que cada torcedura sobre él, tal y como está y lo que ha sufrido, supone un gran problema. Pero no, equivocado estoy.

Mantengo el ritmo y voy  primero. Corro por el asfalto en dirección la playa pero el tobillo cada paso que hago me duele más. Y yo pienso: no puede ser, tiene que disminuir el dolor. Sigo. Duele más. Me queda mucho. A pesar de ello, no sé bien cómo sigo a buen ritmo, aunqnue la pisada debo variarla un poco para aliviar el dolor.

Acompañado con un rival nos distanciamos del grupo. Siento que podría ir más rápido pero mi tobillo no me deja acelerar más el paso. Cada minuto el dolor se vuelve más agudo. Pienso en retirarme. ¿Me retiro? Si me retiro no puntuaremos como equipo. Pienso en mi equipo. Decido seguir. Después de un largo tramo de asfalto pasándolo mal entramos en la playa. Lamentablemente, más problemas. Un controlador no está en su sitio y nos indica mal. En vez de girar para entrar a la playa por la arena seguimos recto yo seguido de 4 o 5 corredores. Nos juntamos y no sabemos por donde seguir. A  lo lejos vemos como la gente tuerce hacía la playa y desde la organización nos gritan que volvamos. Pfff…. sin comentarios… no me quejo pues todos cometemos errores pero con el dolor de tobillo y ver que de ir primero un grupo de unos 20 a lo lejos nos avanzan…. Regresamos al punto erróneo.

Entro en la playa, en la arena. Horrible, el tobillo por la arena dificulta mi zancada aún más. Nos metemos a la orilla. Resisto y no sólo eso sino que voy recuperando posiciones, aunque al grupo de 10 lo veo muy lejos. Al fin, salgo de la playa. Pienso en parar de nuevo, no puedo… Pero una fuerza interior me empuja a seguir como si MI YO dejara de tomar las decisiones y me gobernara esa Fuerza interior.

Viene lo peor, entramos por un tramo de unos 500 metros de Rocas en un pequeño acantilado del mar. Una parte, que en condiciones normales disfrutaría como un bebé, se me vuelve un calvario, un suplicio. Siquiera puedo correr, mi tobillo no puede. Ando. Se me distancian corredores que iba atrapando. Tengo unos 7 por delante. Pero no puedo. Ando. Ando más… pero no paro. Quiero terminar. Salgo de las rocas. Vuelvo a correr. Acelero el ritmo alargando mucho la zancada de la pierna buena y acortando la otra, empiezo a cojear de verdad. Desde la organización, que me conocen, me gritan y me animan mucho y me da alas para seguir. No sé como supero a alguno, los atrapo en una pequeña grimpada y me coloco 4º. Entramos en la recta final. Debemos repetir la vuelta del inicio, unos 1’5 kms con muchos obstáculos. En el primero de ellos, precisamente donde me torcí el tobillo al inicio, pero ahora superando el obstáculo al revés, logro superar al 2º y al 3º. No sé cómo lo hago. Esa Fuerza Interior tiene el mando… El primero a unos 15 metros.

Quedan dos grandes rectas, una sin obstáculos y después girar para pasar de nuevo por los yates hasta la meta. En la recta final aprieto con la idea de pillar al 1º. A los 10″ debo aflojar el ritmo por el dolor y la cojera. Quiero llorar. Sufro mucho, muchísimo. Se me escapa el 1º. Intento mantener distancia con mis perseguidores pues me recuperan metros. Tengo dos corredores a unos 10m. salto muros y encaro la recta final de los yates y los obstáculos finales. Cojeo mucho. Aflojo aún más el ritmo. Se me acercan por detrás, se me aleja por delante. Debo resistir y mantener la posición. Quiero luchar. Salto los últimos contenedores, paso por los neumáticos y con ganas casi de llorar cruzo la meta como 2º. A los 10″ llegan mis perseguidores.

Al cruzar la meta, me siento, me quito la zapatilla, me tumbo, me mareo. Pido hielo, agua… Me pongo hielo tumbado mientras espero a mis compañeros de equipo. Aunque poco puedo animarles. Estoy roto. Analizo el pie y me digo a mi mismo, quizás no debería haber forzado. Quizás… pero no sería yo. Es una demostración del poder de la mente. Sé que puedo agravar una lesión así. Córrer 7 kms con un tobillo así a esta intensidad… Pero mi espíritu es así. Jamás me rindo. Tengo que estar realmente mal para abandonar. A pesar de muy dolorido y mareado, me siento feliz. Sí, feliz por haber resistido, por haber sufrido tanto y lograr una increíble 2ª posición en unas condiciones tan lamentables. Podría haber echo un tiempo mucho mejor pero estas son las circunstancias de la competición, hay que aceptarlas y vivir con ellas. Luchar o morir luchando, no hay otra.

Me recuperaré, no sé hasta cuándo podré aguantar con un tobillo tan tocado en años. Pero de lo que no dudo es que mientras pueda lo haré, sin rendirme jamás. Es una locura, pero es mi pasión. La pasión de ver que puedo superarme, pulverizar mis límites. El día que realmente no pueda correr al nivel que quiero, cambiaré de actividad, pero jamás dejaré de vivir la vida como la siento: al limite y en búsca de la superación para ser feliz conmigo mismo. Al final, esguince de 2º grado…

Felicito a mi equipo, Dani Marin, por la 8ª posición, Javier Puértolas por la posición 26 y Olga Estellé por ser la 8ª de las chicas. Por dos minutos no quedamos Primero por equipos. ¡Felicidades Equipo! Seguramente si el controlador no nos hubiese liado lo hubiéramos logrado. No importa, felicito a la organización por realizar una cursa muy chula y sé que difícil de montar en el puerto. Espectacular poder correr por la arena, con vistas al mar, por el mismo Puerto, ha sido espectacular, lástima no haberla podido disfrutar nada por el dolor. El año que viene estaré de nuevo. Felicidades por ello y gracias por mostrar tan interés y preocupación en el error, no importa; y por haberme animado tantísimo. La carrera ha sido perfecta y un pequeño error no debe oscurecer el gran trabajo que han hecho!!!

Ahora a recuperarme pronto para seguir mi progesión!! Never stop, never surrender…. luchar o morir!

en casa con la pierna vendada

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